Hace poco volví de mi increíble viaje a Nueva York y sentí la necesidad de parar un momento, respirar todo lo que viví y contarlo aquí, con vosotros. Porque hay experiencias que no se quedan simplemente en el recuerdo... sino que se te meten dentro.
Para los que no hayan seguido las historias en Instagram (también he creado una carpeta destacada llamada Nueva York), pasé cinco días en Estados Unidos con mi madre para presentar la marca y vivir una masterclass muy especial.
E incluso ahora me cuesta encontrar las palabras adecuadas.
Porque este viaje no fue sólo trabajo.
No era sólo coger un avión y llegar al otro lado del mundo.
Era una mezcla de emociones, orgullo, miedo, gratitud y amor que se entrelazaban en cada momento.
Llegar a Nueva York y ver nuestra marca allí, en una ciudad que siempre imaginaste en las películas, fue surrealista.

Caminar por las inmensas calles de Manhattan sabiendo que estaba allí para contar la historia de un proyecto construido con pasión, sacrificio y mucho corazón...es algo que difícilmente olvidaré.
La masterclass è stata uno dei momenti più emozionanti del viaggio.
Ver a gente interesada en escuchar nuestra historia, descubrir los productos, hacer preguntas, compartir entusiasmo... me hizo darme cuenta aún más de cuánto amor hay detrás de todo esto.
¿Pero sabes qué fue lo más hermoso?
Mirar hacia arriba y ver a mi madre allí.
A mi lado.
Con los ojos llenos de orgullo.
Y en ese momento me di cuenta de la magnitud de lo que estábamos viviendo.
Compartir todo esto con mi madre hizo que el viaje fuera aún más especial.
Creo que hay éxitos en la vida que cobran aún más importancia cuando puedes compartirlos con las personas que quieres.
Y vivir en Nueva York con mi madre fue esto: unregalo enorme .
Nos reímos mucho, caminamos durante horas sin sentirnos cansados, comimos sobre la marcha entre compromiso y compromiso, contemplamos las luces de la ciudad por la noche como dos niñas ante algo mágico.
Hubo momentos muy sencillos que llevaré en mi corazón más que ninguna otra cosa.
Charlando en el hotel antes de dormir.
Las miradas cómplices durante la clase magistral.
La emoción en sus ojos al verme conseguir algo tan importante.
En medio del ajetreo de Nueva York, me di cuenta de lo valioso que es tener a tu lado a alguien que siempre ha creído en ti.
Y tal vez ése sea el recuerdo más hermoso que me llevaré.
Esta ciudad te abruma. Te hace sentir pequeño pero al mismo tiempo lleno de posibilidades.
Cada calle, cada semáforo, cada trayecto en taxi parecían recordarme lo importante que es creer en los propios sueños, incluso cuando parecen tan lejanos.
Si alguien me hubiera dicho hace unos años que llegaría a presentar la marca en Nueva York con mi madre... probablemente no me lo habría creído.
Y, sin embargo, aquí estoy, con el corazón lleno de gratitud.
Gracias Sisterine
Parte de esto también es tuyo.
Porque vuestro apoyo diario, vuestros mensajes, vuestro cariño y vuestra energía me acompañan a todas partes, incluso al otro lado del mundo.
Este viaje fue intenso, emocionante, a veces incluso difícil de realizar en mi cabeza... pero increíblemente verdadero.
Y ya sé que será uno de esos recuerdos que atesoraré para siempre.
Con amor,
Carolina